Sal de mi cabeza

Otra vez, una de esas ocasiones en las que creo que trabajaré -no me importa qué día sea ni lo cansado que puedo estar-, porque estoy haciendo algo que aprendí a hacer con tan buena disposición, y me lo disfruto tanto desde el principio hasta el final, que ya es difícil considerarlo como un trabajo, ya es algo que me encanta hacer.

Sin embargo, admito que desde que te sumaste a estas jornadas sí lo he considerado un trabajo complicado. No mirarte, simular que no me interesas y cualquier otra de esas “técnicas” que uno va ejecutando para llamarle la atención a alguien.

A veces creo que sí lo logro, porque siento tus hermosos ojos encima de mí cuando me concentro en no hacerte caso y de verdad hacer bien mi labor, pero cuando se me escapa ese deseo de ver alguna parte de tu cuerpo caigo de nuevo en tu trampa (o por lo menos lo percibo así).

Incluso haz llegado al punto de reírte conmigo, de mis payasadas y de mi forma de expresarme, pero también me has compartido algunos pensamientos tuyos, tu forma de ver al mundo, algunos de tus gustos, e incluso, haces cosas tan distintas al resto que no sé si es porque sabes que eres diferente y te fascina serlo -quizás así caen más fácilmente los seres como yo-.

Ahora, admito que después de un tiempo, he decidido que quiero ser yo quien tome la iniciativa pues en anteriores ocasiones he dejado que lleguen a mi y las atajo en su momento, solo cuando tengo la certeza de que están en la palma de mi mano,  y pareciera que me lo permites, pero confieso que ahí es donde inician mis nervios.

No comprendo cómo puede pasarme esto después de unas muy pocas experiencias, pero con buenos resultados, y contigo las cosas cambien tanto.

Puedo demostrarte que no soy un “stalker” ni te sigo a todos lados porque me gusta tu privacidad, te complementa y es parte de esa esencia que emanas y me embriaga, pero eres de las poquísimas personas en el mundo que me han hecho buscarlas porque siento algo relevante en ellas.

Desde hace un tiempo he ido dejando las redes sociales porque me parecen que derriban, no solo los muros de la soledad, sino los de la intimidad también, pero si son cosas que expones por gusto entonces no debería haber problemas (aunque no comparto del todo ese concepto); pero lo que quiero explicar -y disculpa tantas vueltas en círculo sin aclarar nada- es que a la hora de buscarte y encontrarte pude observar otras cosas que te gustaban y que me sorprendieron porque se asemejan todavía más a mis gustos.

Ojo, no por eso ya voy a actuar como el enamorado porque no gano nada con eso y no pienso serlo, pero sí me atreveré a hacer otros intentos y a quizás no rendirme contigo, porque mientras siga viéndote, será muy difícil sacarte de mi cabeza.

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Luz, cámara y acción

Gracias a la proximidad de mi defensa de trabajo de grado, y a mi nuevo trabajo, estoy muy receptivo y analítico en cuanto a lo que hacen los medios audiovisuales de la televisión y el cine (capaz es una de esas mezclas de emociones entre la ansiedad, el estrés, el cansancio, la alegría y la excitación).

No me cuesta admitir que me encanta la televisión y las películas (las últimas más que nada), pero sé que no es bueno vivir conectado a eso y admito que me fascina la realidad, la música y la literatura, tanto o más que esos medios, porque es donde realmente aprendo y vivo.

En lo personal, creo que uso los audiovisuales como una defensa y una catarsis al exceso de realidad (nada en exceso es bueno), pero percibo -y asumo que ustedes también- que se ha vuelto cada vez más necesario ver y comprender un programa televisivo o un filme muy popular para que puedas interactuar con la gente.

Cada vez se van formando más y más comunidades en las que se habla, casi exclusivamente, sobre algo muy entretenido de la actualidad (que no son solamente memes, que también parecen sustentarse en muy buena parte de los contenidos artísticos y mediaticos de la antiguedad y la actualidad, o de videos graciosos de YouTube) y por ejemplo en el caso de Venezuela se entiende, porque es uno de los países que mayor consumo de televisión por cable tiene, debido a la fuerte decaída de su producción nacional (esto lo sé gracias a lo que me han enseñado en mi trabajo).

Por esta razón es muy común ver a los venezolanos estar al día en cuanto a alguna serie de éxito internacional, además de que es una de las maneras que quedan para distraerse y alejarse de la terrible situación que azota al país (otra es el sexo pero con los precios de los hoteles, las citas y hasta de los preservativos es difícil).

Honestamente, y que creo que ya para finalizar, veo que en un futuro, cercano, es posible que haya una sociedad más inteligente pero totalmente embrutecida por esa necesidad cada vez más exigente de consumo audiovisual. A veces el mundo real es doloroso, cruel y mordaz pero de entre todo eso es que se forma el caracter, la actitud, y más importante aún, los pensamientos central de las personas, que realmente nos definen de quienes y cómo somos individualmente.

Semana de trabajo

Acabamos de comenzar el penúltimo mes del año, ya muchos se preparan para la navidad, otros comienzan a correr por terminar de cumplir sus promesas del fin de año anterior y no quedarse resagados, y algunos cuantos solo esperan que pase más rápido o lento el tiempo para que concluya un nuevo ciclo de traslación planetaria.

Venezuela, no es muy distinta, solo debe agregársele un toque de problemas económicos alcanzando niveles cada vez más críticos y que generan mucho estrés, caos y conmoción en sus ciudadanos y sus vidas. Si se combinan ambos elementos puede tenerse una idea de lo que es pasar de lunes a lunes en constante movimiento por la capital del país, por razones laborales, y enfrentarte a eso.

Lunes: En esta ocasión, mi semana comenzó con bastante agite puesto que todo surgió de improviso y a toda velocidad, pero se logró resolver con facilidad, permitiéndome ayudar a varias personas durante el día, lograr unas cuantas cosas y conocer nuevas rutas en mi andar cotidiano.

Martes: Este día fue el más dócil de todos, ya lo sabía porque casi todo estaba organizado con esa intención, por lo que me permití relajarme todo lo posible, prepararme psicológicamente para el nuevo reto que se me avecina y terminar de ver por completo la serie Rick and Morty (admito que es excelente y se la recomiendo a todos aquellos que les guste los chistes crueles, crudos, negros, políticamente incorrectos, inteligentes, sádicos y exagerados).

Miércoles: Aquí comenzó la aventura, empecé mi nueva rutina laboral y comprobé que aún puedo moverme rápido dentro del metro de caracas, solo si mido bien el tiempo en el que entro, voy a unas estaciones más alejadas, me convierto en barajita para poder ocupar algún vagón, al mismo tiempo que cuido todas mis pertenencias para evitar volver a ser encontrado por los amantes de lo ajeno y llegar a uno de los epicentros de mayor transito de la ciudad y sobretodo en hora pico (aunque en el metro ya pereciera que todo el tiempo es hora pico).

Finalmente llego al trabajo, conozco, aprendo, me emociono -tanto de forma positiva y negativa- y como bastante por pura coincidencia. Una vez finalizada la jornada laboral compruebo unos últimos detalles y comienzo a sacar cuentas de lo que me costará transportarme diario y pienso en lo que me tocará hacer al día siguiente para lograr llegar a tiempo dentro de dos días, vuelvo a usar el metro y en el mismo epicentro, pero ya no necesito pelear ni hacer acrobacias, incluso puedo leer y llegar ami casa con total normalidad.

Jueves: Se repite el procedimiento de transporte del día anterior aunque en un momento se me ocurre una alternativa que pondré a prueba el día siguiente. Llego al trabajo con tanto tiempo de sobra que me da chance de disfrutar del sol y el paisaje que me da mi nuevo espacio de trabajo (espero algún día montar una foto de esa hermosa vista en mis redes sociales para que disfruten de ella). Llegan el resto de mis compañeros, termino de conocerlos, ayudo, aprendo, trabajo y salgo.

En esta ocasión recorro un nuevo camino pero al salir y regresar a mi casa, en el que termino caminando más y asustándome un poco pues admito que olvidé unos factores como: Estoy en Caras, Venezuela; ya entramos en solsticio de invierno por lo que está oscureciendo más temprano, no todas las mujeres de moral desviada son precisamente mujeres y por la zona buscan más bien hacerte daño, por los problemas económicos todo sube cada vez más y como el día pasado fue inicio de mes también se subió el sueldo, la unidad tributaria y apareció un billete que seguramente deteriorará aún más la inestable economía en la que ya se encuentra ahogada Venezuela; y por último, es Caracas, Venezuela.

Luego de la larga caminata recuerdo que debo ir a buscar dinero en efectivo porque de lo contrario no podré llegar al trabajo al día siguiente, por lo que inicio una nueva aventura por buscar un cajero automático en el que haya dinero (sí en Venezuela no hay mucho efectivo tampoco y si logras conseguirlo tienes mucha suerte, aunque se acostumbra a hacer una cola bastante larga y agotadora, tanto física como emocional, para poder retirar el dinero que se te permita, no el que necesites o quieras). Logro conseguir ese lugar y superar esa kilométrica cola (la segunda que hacía) y finalmente pude tener con que pagar el pasaje del autobús por varios días más, pero eso significó llegar más tarde y más exhausto a mi casa.

Viernes: El último día hábil de trabajo, tomo la ruta que se me ocurrió el día anterior y funciona a la perfección, de manera que me evito peligros y apuros en el epicentro. Llego al trabajo, cumplo las pautas, conozco más lugares de Caracas, no me quemo por entrar en un lugar religioso, almuerzo en el comedor de otro canal televisivo y no muero envenenado, aunque esperaba un poco más (no es que sea mal agradecido, de hecho fue bastante completa la comida y a un buen precio, pero me habían dado una mejor referencia en cuanto a su calidad), continúa la jornada laboral y salgo un poco más tarde que los otros días por todo el trabajo que había presente por hacer. Finalmente termino y regreso a mi casa sin ningún recorrido extra ni nada parecido, logro ver otro episodio de Stranger Things 2 (demasiado buena es esta serie), veo con mi familia Cars 3 (excelente película) y descanso.

Sábado: Para muchos este día ya pertenece al fin de semana y que sirve para descansar, pero en mi caso no es así, también trabajo los fines de semana desde hace ya unos años, pero antes de ir a trabajar debo hacer compras, soportar a niños, mujeres quejumbrosas que piensan que son lo más importante del planeta solo porque se dejaron embarazar por alguno de los malandros del barrio y nuevamente hacerle frente a los problemas económicos del país (es en serio lo de los graves problemas económicos del país, si alguien desea saber lo que de verdad ocurre, lean noticias tanto del gobierno como de su oposición y quizás comprendan el tremendo desastre por el que está pasando el pueblo venezolano).

Almuerzo con cierto apuro, salgo al trabajo, compro unas cosas antes de llegar y comienza la jornada. Durante este tiempo aprovecho de planificar, investigar y ordenar unas cosas de algunos cursos y del trabajo de la semana (son distintos los trabajo que hago, soy un poco polifacético), es la hora de salida y me encuentro con algunos compañeros del trabajo (seres que son como unos hermanos de la vida por todas las buenas y malas cosas que he compartido con ellos), planificamos tomarnos unas cervezas y así lo hacemos, ya de noche regreso a casa (no en estado de ebriedad) y me permite compartir la cena con mis vecinos y mi familia juntos, riendo, opinando y siendo felices en medio de todas las cosas que ocurren al rededor.

Domingo: Ahora sí el último día de la semana, desayuno, ayudo un poco en el orden y limpieza de la casa, comienzo a cocinar algo para llevarme de almuerzo durante la semana y preparo otras cuestiones. Vuelvo al metro y ocurre algo inesperado, suena a todo volumen el himno del rock: Bohemian Rhapsody de Queen y no puedo evitar cantarla con emoción, no me importó que la gente me mirara raro, era lo más extraño que podía disfrutar del sistema metro y afuera estaba cayendo un aguacero por lo que todos estaban empapados (incluyéndome) y con caras de molestia y aburrimiento.

Me pongo de acuerdo con un compañero de trabajo para irnos juntos y en el camino echamos broma e intercambiamos ideas sobre Rick and Morty, comenzamos la jornada laboral y estuve ocupado hasta el final, salimos y cada quien se fue a su casa para tratar de descansar durante las horas que quedan antes de empezar a rutina de la nueva semana. Llego a mi casa, juego un poco de Cuphead (tremendo juego pero es dificilísimo), veo Stranger Things 2 y todo lo termino aquí.

Sí, fue una semana movida y eso que fue solo un resumen porque muchas cosas se me olvidaron y en muchas otras no fui descriptivo porque sino sería extremadamente largo este texto y no quería hacerles soportar tanto. Ya muchos conocen este tipo de rutinas en mi vida, otros no y quizás se sorprendan pero todo está bien y baja control, el trabajo constante es algo que llevo en los genes y por eso logro hacerlo sin agotarme demasiado para mantener una mente positiva y una buena actitud que haga del ambiente laboral un espacio ideal.

Creo que esta página me ha servido para contarles cómo en medio de las adversidades se logra salir bien parado (es de lo que más he escrito últimamente porque tengo muchos otros textos que son muy deprimentes), espero que también ustedes puedan lograrlo.

 

 

Lo que está por venir

Para dar inicio a este texto en el que escribiré sobre la preparación psicológica que debo hacer para lo que se me avecina en este noviembre del 2017, creo que debo hacer una especie de recuento del pasado, visualizar el presente y luego pensar en cómo me preparo para el futuro.

Vengo de un pasado en el que me he dejado llevar por la corriente en los momentos que lo amerita, cosa que me ha proporcionado una incontable cantidad de recuerdos y sustos que recordaré con mucho gusto, y que en algún momento contaré a mis nietos como un abuelo de esos que solo hablan del pasado, la añoranza de este y muchas otras características de los viejitos al entrar en la senilidad.

A mis amados abuelos (sí los amo muchísimo) a veces les ocurre y me echan sus cuentos, que ya he oído infinidad de veces con anterioridad, pero dentro de todo siempre agregan algo extra dentro de esa historia, por lo que pienso que ellos están conscientes de que repiten el relato pero les gusta que alguien escuche ese recuerdo que les vino de repente, y bueno… como el que a veces está cerca y los oye es este escritor frustrado, entonces me veo en la obligación de volver a escuchar la memoria de alguno de mis ancianitos (creo que así voy agarrando la idea de lo que haré dentro de muchos años).

Ahora, a lo que iba del pasado, he comprendido que la sinceridad es necesaria pero es un arma de doble filo, porque puede lastimar y herir de gravedad hasta a las personas que más deseamos proteger. Ese mismo manejo de la verdad se me ha escapado de la mano en muchas ocasiones, por lo que he perdido oportunidades con chicas, he alejado amistades y he quedado como un tonto.

Sin embargo, en esta caso, debo confesar que he soñado con ella, otra vez, (esta es la primera vez que escribo sobre los sueños que he tenido en los que esa bella mujer aparece) y me comporté como una persona amigable, abierta y dispuesta a que ella entrara en mi vida (ese tiende a ser mi estado natural), pero solo al principio… luego la miré directo a los ojos, ya no me sonreía y yo tampoco, supe que me mentía y grité, pero en esos gritos hice algo que jamás había ocurrido antes (ni en sueños ni en vida real), dije lo que sentía con plenitud.

Para alguien con problemas de autoestima como los míos, sacar todo el contenido reprimido es una tarea sumamente difícil, porque duele, más de lo que pueden creer, se transforma en un dolor casi físico, por eso no me gusta tener que sacar un lado negativo de mi que incite a la ira y a la rabia que lastima a los que me rodean, porque luego es cuando realmente llegará  la agonía interna.

En fin, tomé ese sueño como un desahogo, como una oportunidad de comprender lo que ha pasado hasta ahora y una preparación para lo que se aproxima. Ahora, en el presente, no describiré qué me ocurrió en el día, pero puedo condensarlo todo con la simpleza justa para solo decir: Estoy haciendo lo correcto y lo mejor para mi, sin dejar de agradecer a quienes tengo a mi alrededor.

Ya llegando al plano del futuro, luego del viaje al pasado y al presente, admito que estoy nervioso, ansioso y aterrado porque estoy creciendo (no lo digo como el puberto que empieza a ser adulto, aunque a veces así lo parezca por mi falta de madurez para ciertas cosas), estoy armándome mis propios proyectos y caminos y me gusta hacerlo, aunque haya comenzado tarde o sean muy difíciles para enfrentarlos solo, pero sigo avanzando.

No puedo ni siquiera decir si es algo bueno o malo lo que obtenga como resultado, pero la experiencia si es lo mejor que estoy ganando, junto con el conocimiento y la sabiduría que espero alcanzar algún día para entregársela a mis sucesores como el mejor regalo de la humanidad, el saber.

 

 

El mar de los recuerdos

¿Se han puesto a pensar, en alguna ocasión, que los recuerdos no están almacenados como esferas en un laberinto (últimamente he visto mucho la película Inside Out, disculpen la referencia) sino en un mar? Confieso que lo he hecho y recientemente lo he establecido más en mi cabeza, pero caería la pregunta de cómo funcionaría.

Si han leído o visto la saga de Harry Potter (me encantan esos libros, más que las películas, que también me fascinan) quizás recuerden que los recuerdos son sacados de las cabezas de los magos a través de una varita y estos son como unos hilos luminosos que se arrojan al agua para poder visualizarlos (si alguien no sabía esto, lo siento pero ya tiene tremendo spoiler), algo así funcionaría, pero no del todo.

Algunos se pueden preguntar por aquellos que conforman nuestra personalidad por ser tan fuertes que son imborrables (otra referencia a Inside Out, haré los paréntesis cada vez que haga una referencia a algo de la cultura general), pues mi teoría esos pueden diferenciarse de los demás no por ser precisamente el mar, sino un nuevo terreno a donde se expande ese mar. Para explicarme mejor, imagínense un espacio completamente blanco, ahora agréguense ustedes, cavan un espacio a donde lanzarán el agua que obtengan de un recuerdo, ese espacio que llenan es el recuerdo principal que acumula todos los recuerdos que deben ir orientados ahí porque parten de unas características así.

Lógicamente, ese hueco se irá haciendo más amplio conforme vayan llenándolo con más y más recuerdos, pero en algún momento se conectará con otros recuerdos de otros hoyos que se han cavado y así va formándose el mar sucesivamente. Ahora, la siguiente duda capaz será sobre lo que olvidamos y deja de ser un recuerdo, pues es lo que va colocándose al fondo de la abertura y la va hundiendo para permitirle más profundidad y espacio a otros recuerdos que van llegando.

En este momento no creo que haya algo más que responder referente a lo de cómo sería el mar de los recuerdos así que ahora puedo hablar sobre porqué estoy escribiendo esto en esta ocasión. Más allá de que el no hacer nada me hizo armar toda esta idea es porque pienso en cómo un recuerdo nos puede llevar montones de sentimientos y sensaciones que a veces vivimos en ese única vez pero que son ser tan puntuales son intachables para nuestra vida, aun cuando no nos hayan afectado por completo en nuestra forma de ser.

También pensé en aquellos recuerdos que son llamados por las derrotas -porque no siempre estos son precisamente de cosas buenas-, la vida está llena de altibajos y esos también se suman a ese mar, sobretodo a gente con el autoestima por el subsuelo como su servidor, por eso la visualización de los momentos de debilidad, fallas y pérdidas pueden ser muy recurrentes, pero no solo por castigo sino para aprender y corregir cosas. Es como cuando algo salió mal pero recuerdas por una experiencia personal o ajena puedes lograr salir adelante para darle ese giro al final del día.

Otra de las razones por la que me encuentro en esta idea del mar de los recuerdos es porque muy recientemente he recordado una infinidad de cosas gracias a los cinco sentidos que cada humano posee. Realmente es increíble las cosas que pueden llegar a la mente con solo tocar algo u oír una canción, casi que ese mar termina volviéndose una máquina del tiempo (una referencia no muy directa a la película Alicia a través del espejo, que realmente no me gustó mucho pero ilustra un poco lo que quiero decir).

Aunque ya para terminar, la última imagen que les puedo dar sobre cómo sería uno al llenar ese agujeros y formar ese mar es el de ustedes mismos con un bote, cubeta, barril o cualquier objeto que carguen de agua y lanzan todo su contenido al mar. Conforme vas creciendo ese mar es gigantesco y vas echándole agua al mar, pero al final, cuando ya todo debe terminar es cuando optar por sumergirte en él y nadar a las profundidades de tu recuerdo preferido hasta no volver de ahí jamás.

En lo personal, a mi solo me gusta darme unas cuantas empapadas cada vez que puedo y tratar de obtener lo mejor de ello, creo que es lo mejor que alguien puede llegar a hacer con frecuencia para llevar un buen estilo de vida pero tampoco nadar con mucha frecuencia ahí, la gente se puede ahogar o se puede perder, llevándolos por completo a la soledad, que no es mala amiga pero tampoco es la mejor.

Crónica de una cola de pan o una luz de esperanza en medio de la oscuridad

Hace como un año ya, un viernes, después de salir de la universidad y divagar un poco en mi cabeza sobre la vida y la continuidad de la misma (estaba en pleno proceso melancólico por la ruptura tan desgarradora con una ex), llegué a mi casa. Era tarde pero aún no había oscurecido y había cola para comprar los últimos panes del día. Físicamente ya me encontraba algo cansado, al igual que emocionalmente, pero pensé que si no me lanzaba a hacer esa cola no tendría una buena cena garantizada y eso era un argumento más que valido para atreverme a dejar la comodidad de mi casa, nuevamente, y aventurarme a la búsqueda de mi felicidad (sí, me encanta comer).

Para nadie es un secreto que en Venezuela se vive una gran crisis, formada por crisis más pequeñas que a la vez se dividen en crisis pequeñitas que terminan siendo la que sufre cada venezolano individualmente. La de la comida es una de las más graves y que más problemas ha causado a nivel nacional e internacional. Debo confesar que ha habido ocasiones en las que solo me alimento 2 veces al día para tratar de guardar comida para otros días futuros en los que podría pasar más hambre y previendo que incluso llegaría el momento de una sola comida diaria. Por buena suerte, como vengo de una familia trabajadora que me ha enseñado a apreciar hasta las cosas más pequeñas e insignificantes, aún no hemos llegado a ese extremo.

Volviendo a la historia, previendo que me iba a tardar aproximadamente una hora y media -al final me terminé tardando el doble-, me llevé un libro que estaba apunto de terminar.  Quizás en esa cola era el mejor momento para hacerlo, además, me ayudaría a no pensar en lo humillante que es hacer una fila tan larga para poder comprar uno o dos panes campesinos o canillas (dependiendo de lo que estuvieran sacando cuando llegara a la caja). Bajé de mi casa, crucé la calle y empecé a hacer mi formación en la larga cola para entrar a la panadería “Guanábano”.

Yo no vivo en el este de la ciudad de Caracas, vivo en el sur o en el centro noroeste, dependiendo si me estoy quedando en casa de mi madre o de mi padre. En este caso estaba en donde mi papá y esa sería la cena para nosotros 2. Él me avisó que llegaría tarde a casa porque salía de trabajar a las 7:00 PM. Creí que para ese momento ya debería haber comprado el pan y vuelto a casa… estaba muy equivocado.

 

Empecé a hacer mi cola y automáticamente abrí el libro que leía en ese momento para completar su lectura. Pasaron unos minutos, me moví unos pasos y pasé de ser el último de la fila a estar entre los 5  o 10 últimos. En un momento alguien me llama la atención, no para avanzar en la marcha y evitar que alguien se me “cole’e”, sino por curiosidad de lo que estaba leyendo. No tiendo a responderle a la gente cuando estoy en mi mundo de lectura porque hasta cierto punto me abstraigo de la realidad y hace pasar el tiempo más rápido, al fin y al cabo, el mismo vuela cuando te diviertes, según el dicho ¿no?

Cerré el libro, con mi dedo índice como marca-libros, mantuve señalada la página en la que iba y tras contestar la pregunta de la persona que se ubicaba detrás de mi en la fila la retomaría (esto no sucedió pero no por algo precisamente malo).  Le enseño la portada por unos segundos al señor que me hizo la pregunta y luego le dije el título con un gesto de que no me jodiera. El hombre no captó esa señal y me preguntó más sobre el texto. Traté de ser lo más breve posible en mi respuesta para volver a mi estado lectura lo antes posible (a veces tiendo a ser muy asocial).

Tras hacerle una sinopsis de lo que había leído hasta entonces, el sujeto me contesta que de esa parte de la historia española sabía muy poco porque no tenía libros que abordaran con exactitud esa época. En ese momento se me despierta un poco la duda y la intriga, por lo que decido seguir la corriente hasta ver a dónde me llevaría. De inmediato, el tipo se asumió como gran fanático de los libros, ensayos, revistas o cualquier escrito que tuviese que ver con la historia, tanto de Venezuela como del mundo. Que si le podía recomendar algún libro histórico a parte de las revistas “History” y “National Geographic”, y agregó que también le agradaban los temas del universo.

No considero muy usual encontrarme gente con ese tipo de gustos en una cola para comprar pan y quise ponerlo a prueba haciéndole una que otra pregunta sobre algunos eventos históricos universales (quiero aclarar que no sé mucho del tema, en realidad casi na, a pesar de que me agrada pero solo preguntaba de lo que sí sé como tal). Increíblemente me los contestó todos y con una muy buena explicación. Estaba comenzando a disfrutar esa charla mientras avanzábamos muy lentamente en la cola.

De un momento para otro dejamos de caminar. Se detuvo por completo la larga línea de personas que se encontraban esperando para comprar pan. A mí y al señor no nos importó mucho porque el tema de discusión estaba interesante. Había bastante información que iba de un lado al otro porque podíamos expresarnos claramente sin temor a que el otro no entendiera o se perdiera del hilo de la idea.

Después de unas risas, él me dice:

-Hey, chico, do you speak english?

Yo proceso un poco lo que acababa de preguntarme el sujeto y le contesto:

-Disculpe ¿qué?

Me repite le pregunta:

-Do you speak english? You understand me?

vuelvo a procesar la respuesta y trato de cambiar el chip de español a inglés en mi cerebro para poder darle un respuesta adecuada:

-yes, sir, yes. I speak a little bit of english

Los ojos del hombre brillaron y me comenta con total alegría que finalmente encontraba a alguien en Caracas para poder practicar su inglés, desde que se había mudado a la capital no había podido hablar con nadie en ese idioma y eso lo emocionó enormemente. Desde ese punto estuvimos como 45 minutos hablando y corrigiendo nuestros errores de pronunciación y de sintaxis en la lengua inglesa.

Sin darnos cuenta ya estaba oscureciendo y cuando finalmente empezó a caminar de nuevo la fila salió uno de los empleados de la panadería a anunciar que estaban vendiendo las últimas canillas y campesinos pero que luego sacarían pan redondo. Al señor y a mi no nos molestó en absoluto eso porque podía garantizarnos la cena.

En ese momento me percaté de que no sabía el nombre del sujeto con quien me había pasado horas hablando en inglés y en español y le pregunté, él se rió y me dijo:

-Me llamo Moisés

-Ja, como el de la historia de la biblia (para alguien con mi postura en cuanto a la religiosidad y sus cosas, esta es una ridícula comparación pero es lo que me vino a la cabeza en ese instante).

-Sí, de hecho creo que de ahí es que me lo puso mi madre.

Aproveché ese preciso momento para sacar a traslucir ciertas habilidades periodísticas, ganadas en el trascurso de la carrera universitaria, y le pregunté por su madre y luego por su historia, sobre cómo había llegado a Caracas. De inmediato, Moisés me relató que él venía del estado Barinas, de un pueblo que ahorita no recuerdo cómo se llama (esto no es ninguna referencia al Quijote, en serio no me acuerdo) y que venía a Caracas para rehacer su vida.

Le pregunté sobre ese cambio y esa necesidad de rehacer su vida, tal cual había dicho y me confesó que él nunca había sido una persona bebedora de mucho alcohol, que en realidad no le gustaba mucho pero que en una noche, un hombre borracho cayó cerca de su casa y que le maltrató a su madre verbal y casi físicamente, por lo que se encolerizó y casi mató a ese tipo a golpes, lo dejó muy mal herido pero además ese borracho era hermano de unos malandros de la zona y por protección, su mamá (a la que había defendido) le ordenó a salir del estado para que no lo asesinaran a él en busca de venganza.

Admito que durante todo este relato me sorprendí porque no es muy sencillo de asimilar y para quienes imaginan todo lo que leen o escuchan es un video increíble. Por supuesto, después de que me contara eso le interrogué sobre cómo vivía en Caracas y qué hacía para vivir.

Durante todo este tiempo íbamos avanzando lentamente en la cola del pan, la gente al rededor solo nos llamaba la atención si nos atrasábamos pero eso casi nunca ocurría porque a pesar de estar abstraídos en nuestra conversación, estábamos bastante pendientes de nuestro al rededor, al fin y al cabo, Caracas es una ciudad muy insegura de día y de noche es aún peor., además de que no perdíamos de vista la venta de pan para saber que habíamos ganado esa aventura para el final del día.

Continuando con el interrogatorio que le realicé a Moisés, ahora él me contaba sobre su estilo de vida en la capital de Venezuela. Desde que llegó inmediatamente buscó trabajo, pero solo lo aceptaban para “matar tigritos” (esta es la forma venezolana de decir trabajitos pasajeros pero que pagan bien) y que en lo que se encontraba en ese momento era en vender cigarros.

En ese momento cambiamos de papeles y él fue el entrevistador y yo el entrevistado porque me preguntó lo siguiente:

-Chamo, ¿dónde estudias tú? ¿Qué estudias tú para saber tanto?

-No vale, viejo, yo estudio en la central, yo sé algunas vainas porque como a ti, me gusta leer y conocer vainas

-¿Tú eres de la central? ¿Tú conoces al pana “fulanito de tal” ?(otro nombre que no recuerdo), es uno de los que se pone a hacer equilibrio en una cuerda por allá, creo que cerca del comedor.

-Se quienes son porque los he visto cuando ando por la central pero no los he tratado ni conozco sus nombres.

-Es que ese es pana mío, yo le vendo cigarros a él y otros carajos en la central, yo los compro en el mercado de Coche con un tipo que me los deja baratos, los vendo en un precio bueno que me sirva para ganarme algo y con eso me mantengo.

-Coño, está bien y ¿dónde vives?

-¿Tú conoces el panteón, no? Aquí mismito.

-Ajá.

-Bueno, ahí, me ubico en un punto, escondido por la ramas para que los guardias no me vean y me saquen de ahí, pero en el que hay una luz que me permite leer mis revistas y mis libros antes de dormir. De hecho, tengo un aguacate aquí para acompañar el pan y esa será mi cena y mi desayuno para mañana.

-Mano, pero tu le has echado bolas, para vivir ahí y saber todas esas vainas.

-No chamo, yo casi todo lo estudié en mi casa en Barinas, yo un día me dije que quería aprender Inglés y agarré un diccionario, leí cuatro palabras al azar, me las memoricé y comencé a armar frases que tuvieran sentido, luego le preguntaba a alguien que supiera y así es como aprendí lo poquito de inglés que sé hasta ahora. Llevo mucho tiempo sin practicar, me encantaría poder continuar estudiando, terminar de saber inglés y sacar  una carrera.

-Pero puedes hacerlo, mano, has pruebas y demuestra tus capacidades, capaz con eso te puedan aceptar en algún lado.

-I don´t know, bro you think i’ve got a good english?

-Sure, i understand you, if you can read it and wrote it like you speak it, you have a good level of knowledgement.

Por supuesto, de ahí comenzamos a hablar otra vez en inglés y fue cuando ya estábamos más cerca de entrar a la panadería, fue cuando él se fijó en una chica que estaba también en la cola  y que acababa de llegar para suplir a alguien que estaba delante de mi, se me acercó y me susurró:

-Bro, that girl is beautiful and hot, talk to her

-What? Of course not, she is pretty, but i don’t know her, at least she can’t understand us for speaking english. You talk to her.

La chica se voltéa, nos mira y Moisés se le acerca y le dice, chica, estamos hablando de que nos pareces muy linda pero el pana aquí no se atreve a hablarte porque le da pena. Yo intervengo y le digo primero: i’m not ashamed, luego lo digo en español pero en voz baja: no es que me dé pena. Ella entonces nos dice, sí, más o menos los entendí por lo que decían en ingles. Tanto Moisés como yo le preguntamos: do you speak english? Ella rió tímidamente y nos dijo que un poco porque estaba estudiando para ser aeromosa y que necesitaba aprender ingles.

Creo que desde este punto fue cuando comprendí que ya no necesitaba estar devastado por mi reciente desamor y que en algún momento debía enderezarme (sobre todo después de la amarga promesa que hice pero de lo que no viene el tema), por lo que me atreví a decirle:

-Pues por físico puedes serlo tranquilamente, ¿tienes la altura necesaria?

-Sí, lo único que necesito es practicar más mi inglés y creo que seré aeromosa en un tiempo.

-Que bueno, éxito con eso, tienes con qué.

-Jaja, gracias.

Ahí ella se volteó para estar pendiente de la cola y de la persona a la que estaba sustituyendo y aproveché de voltearme y hablar con Moisés nuevamente y él me dijo: viste chamo, esa caraja está cheverísima, termínatela de cuadrar.

-No vale, mano, yo no ando pendiente de nada ahorita, lánzate tú, háblale un poquito en inglés y termina de caerle, ya yo te abrí cancha

-No chamo, yo no busco a carajitas así, yo ya tengo mis gustos definidos y sé qué es lo que necesito, pero igual me puedo bucear unas carajas así de vez en cuando.

-Jajajajaja, los ojos son para mirar y hay que aprovechar.

Nos reímos un rato y continuamos hablando, ya no me atevía a mirar a la chica, además de que se fue y no la vi sino al rato pero ya esperando a la persona que estaba delante mio a que saliera de la panadería.

Ya para terminar este relato pues logramos pasar a la panadería y nos tocó luchar (lo digo en el sentido literal) con la gente para agarrar nuestras bolsas de pan redondo, pagarlo y salir de la panadería  pues ya eran los últimos del día. Salimos de la panadería a veinte minutos para las nueve de la noche. Demasiado tarde por lo que nos despedimos y nos deseamos lo mejor:

-Un placer Moisés, éxito y que logres tus metas.

-Gracias chamín, igualmente y buen provecho.

-Jaja, gracias, igual.

Desde ese día no lo he visto más, ni en el centro ni en la UCV, pero sí ha sido una de las experiencias más extrañas y enriquecedoras de mi vida, supongo que su nombre se adecua a esa realidad. En medio de este mar, él abrió su camino y espero que lo haya logrado cruzar.

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Play and Listen

De toda la vida he sido amante de la música, según mi madre, desde que estaba en su vientre me colocaban audífonos para escuchar de todo tipo de canciones. Además, en mi familia hay muchos músicos y de casi todos los géneros, creo que es algo que corre por las venas.

Para los que han visto la evolución en mí apariencia y mi forma de ser sabrán que va muy conectado a la música que escucho y que se está sumando a mi interminable playlist.

No soy un carajo como el de “Baby Driver” que se la vive con unos audífonos pegados en los oídos para abstraerme del mundo con mi música, no, antes lo era y creo que eso me llevaba a encasillarme sin apreciar el verdadero arte.

Hasta cierto punto agradezco que todos los reproductores que he tenido se hayan dañado, obligándome a memorizar canciones, recordar muchas que llevaban años sin pasar por mi mente, pero más exactamente en escuchar la música del mundo, la que nos rodea,  la que está en todas partes.

A pesar de que amo la música no soy un lector de esta y puedo asumirme perfectamente como un “iletrado” en cuanto a ver partituras y entenderlas, a pesar de que me he esforzado en hacerlo y he visto muchas clases para tratar de procesarlo pero no lo he logrado.

Aunque eso no impide que la ejecute en ocasiones, que la interprete, que la sienta y la cree para recordarme que al igual que la comunicación, hay un feedback con las canciones, arias, piezas o cualquier tipo de interpretación que pase a través de los oídos y llegue a nuestro más profundo ser.

Esto me lleva a admitir que tampoco tengo una canción preferida, y no estoy esperando encontrarla. Hay gente que se mata buscándola o personas que aspiran tener un soundtrack personal, una canción para cada momento de sus vidas, pero eso no es fácil, incluso lo considero aburrido, pero esa solo es mi opinión.

Coincidencialmente, así como amo a la música, esta me ha correspondido en varias ocasiones, en serio, muchas de las chicas con las que he compartido experiencias únicas y momentos imborrables de mi vida han aparecido con el compartir de una tonada, con una recomendación, con un baile, con el sentimiento de que lo que escuchamos nos gusta y tantas otras formas.

También la música ha marcado gran parte de los recuerdos de grandes amigos, algunos se han ido, otros los he perdido, hay quienes he tenido que desechar y hay quienes me han desechado a mi, pero hay varios otros que están y quizás haya muchos más que llegarán y con los que compartiré aunque sea una canción, ya sea por que nos encanta de toda la vida o es un gusto culposo.

Al fin y al cabo, comparto esa frase de Nietzsche (la que aseguran que es de él, porque en el internet se ve cualquier cosa extraña y se cree) que dice: “sin música la vida sería un error”. Es imposible no encontrar algo que nos guste y que lo debamos escuchar hasta que se nos memorice y continuar hasta que nos cansemos (si es que eso llega a ocurrir).