Cinco Años

Para los que entienden el título, no necesitan contexto y posiblemente tengan sentimientos encontrados con referencia a esa cantidad de tiempo que, dependiendo de la edad que tengas, pueden ser mucho o poco. En lo personal es lo adecuado y es lo que relataré a continuación.

Después de una temporada, vuelvo a escribir y a torturarlos con mis palabras, sé que algunos no las extrañaban y para esas personas, hay muchos bares por ahí donde pueden comprarse una cervecita y pasar la molestia, en cambio para los muy pocos que gozan de leerme (una cantidad muy reducida) pues disfruten de esta historia de mi vida.

Estos últimos cinco años han sido el tiempo que llevo estudiando en la ucv, comunicación social para ser más específico, y a la vez sentirme honrado del título que espero adquirir antes de llegar a los seis años. Admito que antes de empezar la universidad pensaba muy distinto y creía que otros cinco años más de estudio (sí, ese fue el tiempo que me dijeron como el estimado de la carrera universitaria) para ser un profesional eran demasiados, que saldría de ahí siendo un viejo. Hoy puedo decir que menos mal que me equivoqué.

Al principio de esta etapa universitaria conocí a mucha gente que a pesar de seguir siendo amigos o conocidos, ya no están en la carrera porque se les presentaron otras oportunidades o decidieron no continuar con las exigencias que demandaba la universidad y además me tocó vivirla en uno de sus momentos más oscuros porque se encuentra igual que dañada que el país, duélale a quien le duela.

Increíblemente puedo decir, y a mucha honra, que han sido de los cinco años que más errores he cometido para luego convertirlos en aprendizajes y logros que incluso escapan de mis sueños y metas más anhelados. Ha sido una experiencia realmente variada y de un modo difícil de describir en pocas palabras. Simplemente, digo con orgullo, que me he vivido la universidad.

Esta carrera la comencé terriblemente. Reprobé muchas materias y a veces las pasaba en la raya. Los profesores me dijeron que no escribía nada y hasta me llegaron a preguntar si realmente era eso lo que deseaba estudiar porque ellos no me veían futuro ahí. Sí, eso me pasó aunque ustedes no lo crean. Tuve profesores que fueron terriblemente malos y no por su manera de ser sino por el pobre contenido que me dieron y que tocaba complementar con la ayuda de otros profesores, alumnos de semestres superiores, libros y mucha internet.

Como ya mencioné antes, estoy estudiando Comunicación Social y por lo cual debo ver materias y contenidos como periodismo, radio, televisión, cine, publicidad, informática y varias otras cosas (también entran las matemáticas en la estadística). Pero también mencioné que me encuentro en uno de los momentos más oscuros de la universidad porque muchas veces han robado los equipos necesarios para hacer las prácticas y sino ya están demasiado viejos y se dañan con solo mirarlos. A pesar de todo eso, ya estoy cerca de terminar la carrera.

Para quienes me han aguantado durante todo ese tiempo, a todos aquellos que se atrevieron a volverse mis amigos, les debo una vida entera porque han hecho que esos cinco años sean de los más divertidos y particulares hasta ahora. No creo volver a vivir cosas como las experimentadas con gente que está casi tan loca y enferma mentalmente como uno y sí, si leen esto asúmanlo, si se volvieron mis panas, están muy locos.

Debo admitir que una de las cosas más chéveres no es solo conocer gente que no es de Caracas sino que vienen de diferentes partes del país y que tú ni pensabas que existiesen  pero te lo hacen ver como los lugares más geniales del mundo y sí, ya me he atrevido a ir a algunos. pero las cosas se vuelven más interesantes aún cuando no son compañeros de tu carrera sino de otras escuelas y facultades de la universidad y a pesar de los distintos contenidos igual te vuelves casi que un hermano de esas personas que ya no puedes ver con otros ojos que no sean los de la amistad.

Ok, me he extendido un poco más de lo esperado pero realmente me emociona pensar que he pasado cinco años de mi vida acumulando tantas cosas geniales y gracias a tanta gente que es difícil no explayarse de esta manera. Realmente debo agradecerles a todos por aceptarme como soy, a los que están y a los que no y sinceramente que hacen de mi vida algo más loco, retorcido, enfermizo y genial de lo esperado.

Por último, el honor más grande que quizás experimentaré es el pensar que me graduaré con muchos de mis mejores amigos y que será un verdadero honor ser un egresado de la UCV junto a ustedes, así que al final esto va dedicado a todos los que siguen ahí después e estos cinco años. Somos nosotros.

La mejor manera de empezar

Creo que es el momento para decirlo, para sacar esas cosas que quedaron del año anterior. Espero estés de acuerdo porque se debe crecer y se debe mirar hacia el futuro, ya sea solo o acompañado, ese siempre ha sido el objetivo y el deber planteado por nuestros antecesores. Después de todo, no estamos para romper las reglas.

Quiero decirte algo que posiblemente te asombre y te causará tanto bienestar como duda o miedo. He decidido perdonarte, sí, en realidad lo hice desde hace un tiempo, pero todavía estoy adolorido y aún están sanando mis heridas. No espero, sinceramente, que coincidas conmigo en lo absoluto, somos muy distintos y eso ahora lo sé, creo que por eso había funcionado tan bien.

Sé que no me he borrado de tu vida tan fácilmente, es imposible eliminar tantas conexiones y tantas marcas que nos hicimos con los años, pero si desapareceré (igual pasará contigo en mi ser), nos alejaremos hasta que realmente todo parezca como solo un episodio de la vida y ya, no como esa gran película que hasta cierto punto fue.

Seguramente, si es que lees esto o te lo hacen llegar, estarás muy impactada y podrías incluso llegar a tener la interrogante de por qué no te escribí directamente, que cuál es el miedo si después de todo ya aseguro haberte perdonado; y creo que  tienes razón pero esta es una forma indirecta de hacerlo y es la que escogí como la menos dañina para mi, ahora pienso más en mí que antes, ya he cambiado unas cosas.

También creo que deberías ser tú quien debería buscarme, después de todo, yo no terminé con todo porque quise, eso lo hiciste tú a la perfección y no quedó otra opción más que asimilarlo. Por lo cual, esperaré que algún día tengas algo más que orgullo en tu corazón, recuerdes quién fuiste cuando de verdad sentiste algo y tengas la decencia e inteligencia (que ya tienes) para buscarme. Prometo no hacerte daño, ya no te odio y para que quede registro de esto, jamás te he odiado, solo te he amado pero pueden confundirse con mucha facilidad.

Ahora, creo que ya dicho lo necesario, dejaré de extenderme y pasaré a lo bueno, a darte mis mejores deseos, porque si bien ya no somos nada más que conocidos de esta vida, no puedo desearle nada malo a nadie, no es parte de mí y menos si quiero que el 2017 sea un excelente año.

Mucho éxito y que alcances ese futuro que tú y yo sabíamos que lograrías, sé que puedes. Además deposité la suficiente energía positiva en ti como para tener éxitos hasta la próximo vida, en la que  espero no tengamos un encontronazo así, no nos lo merecemos y espero estés de acuerdo conmigo en esta parte.

Espero que todo salga según lo planeado. Feliz año 2017, espero hayas pasado una feliz navidad y tranquila que todo pasará, el tiempo pasa más rápido de lo se puede creer.

Para todo aquel que lea esto, aunque no seas la persona a quien va dirigido, acepta estos buenos deseos, porque el mundo necesita que las cosas buenas se den con sinceridad y gusto.

Adiós

Sé que estamos en pleno día de los inocentes en el país, pero esta no es una jugarreta sobre algún tipo de despedida suicida ni nada por el estilo (esas ideas se esfumaron de mi mente hace unos años). En esta ocasión, escribo para despedirme de este año 2016 y hacer un recuento de qué me ocurrió en él y por qué no lo puedo considerar el peor año, a pesar de todo  lo que ha sucedido.

Me cuesta trabajo navegar en tantos recuerdos sin que se me forme un nudo en la garganta (pero no tiene nada que ver con el puente sobre el lago de Maracaibo) por que en este año me tocó revivir muchos dolores pasados y asimilar unos nuevos que no pensé sentir ni esperaba conocer. Realmente es increíble el nivel de daño que puede haber en una persona y que jamás se sepa nada de eso hasta un terrible evento, aunque este tema lo iremos deshojando conforme se vaya avanzando en la escritura -o en tu caso, la lectura-.

En el 2016 volví a sentir miedo, pero no solo el de fallar (ese ya es tan común que es raro cuando no está presente). Tuve miedo de mi vida y de la muchas otras personas porque me vi implicado en varias situaciones de riesgo que tristemente son el pan diario de esta ciudad. Ese mismo miedo traté de evitarlo en personas que amo y amé pero la realidad y el destino decidieron otra cosa y me tocó ser victima y espectador del odio, la venganza y el terror en carne viva.

Fuera de ese horror también sufrí de la humillación, el engaño, la mentira y el olvido. Sé que parece la junta de todos los males y que estoy dando una perspectiva extremadamente dramática pero prefiero tocar primero lo malo y doloroso antes de lo que realmente quiero hacer entender con este texto. También sé que no estoy dando detalles de las cosas, prefiero que se las imaginen y así ustedes tomarán sus propias conclusiones para cuando todo el escrito termine.

Ahora, para tratar de dar los últimos detalles a lo malo. En este año me toco despedirme de muchas cosas y personas tanto voluntaria como involuntariamente. La muerte no solo llega cuando nos quita a alguien del plano existencial, también cuando siguen vivos pero ya no vuelves a saber de ellos (ya sea por decisión suya o de uno mismo). Solo se van para alcanzar un mejor futuro y aunque uno no lo haga, solo quedan dos cosas por hacer: desear lo mejor y seguir adelante.

Sin embargo, a pesar de todo eso previamente descrito, este 2016 fue el año donde más crecí como persona porque estaba obligado a hacerlo y quería hacerlo. La maldad del mundo y su pesadez no podían ser un obstáculo imposible de superar, incluso quienes me abandonaron, me mintieron y me dejaron a la deriva me enseñaron a no rendirme y me dieron herramientas para avanzar.

Logré cosas que estaban dentro de mis planes y otras que jamás pensé lograr. Lloré de tristeza y de felicidad, grite de dolor y de emoción. Realmente debo agradecer al 2016 por eso, creo que ningún otro año ni ningún otro país que no fuese Venezuela me hubieran hecho crecer y comprender estas cosas.

Revivir amistades y formar otras, plantearme nuevas metas y trazar un futuro distinto a base de riesgos que yo mismo cree, y entender que la dedicación logra cosas que pueden incluso escapar de nuestro entender y que por eso nos podemos sentir orgullosos de estar vivos. Para mi eso vale mucho más de lo que perdí y es con ese pensamiento que me gustaría iniciar el 2017 (aunque sé que desde hace un ratico parezco sadomasoquista).

Para quien lee esto y llegó hasta acá, gracias por haber aguantado un pequeño desahogo de mi alma y espero que también hayas podido superar las adversidades que se te presentaron para que tengas un nuevo año renovado y con una capacidad de crecimiento aún mayor. Si no es así… pues… tienes problemas y deberías ir a un psicólogo o hacer algo con tu vida, porque sino terminarás siendo más pesado que la papada de Juan Barreto después de Navidad…

Bueno, nos volveremos a leer en el 2017, feliz año y gracias por haberme soportado hasta este entonces.

P.D. Estoy abierto a cualquier tipo de comentarios porque así compruebo que tan bueno o malo estuvo esto para terminar de decidirme si cierro este blog o se mantiene en pie.

Adiós 2016.

Una historia de amor

El título de este cuento podrá dar muchas interpretaciones, pero sólo si se dedican a leer el texto, entenderán lo que es. No es más que una narración ficcionaria que llegó a mi cabeza mientras soñaba despierto.

Hace un tiempo, conocí a un hombre que creció del amor. Sí, esa es su religión, su filosofía y su pensamiento. Hoy ha cambiado pero no deja de creer en esas cuatro letras que han marcado su vida. Su historia me parece tanto de lo más pintoresca como algo dramática -aunque a él le gusta exagerar las cosas-, pero consideré adecuada escribirla en este momento. Es bueno para ambos.

Volviendo al principio. Él creció producto de un amor que si bien no fue eterno ni el mejor, fue sincero, constante y apreciado. Sus familiares quitaron una parte de sus corazones para colocárselos a él y a su hermana. Al comienzo no lo entendían ni lo apreciaban de esa manera, los años y la madurez se encargaron de eso. Él no creció para hacer daño, por más que ha intentado acercarse a su alter-ego en múltiples ocasiones, este mismo lo rechaza, lo ignora y desaparece. Su amor interno lo hace percatarse de muchas cosas que no están a simple vista y le transmiten el malestar de quienes lo rodean. Él creció así, sin genialidad ni ignorancia, solo con inocencia y con ojos de amabilidad para todos los seres humanos.

Lógicamente, y como más de una vez se lo dije: actuar así lo llevarían a sufrir y a caer en las garras del mundo oscuro en el que nos encontramos (que él era un pendejo). Lo aceptó pero le costaba cambiar esa forma de ser y por eso recibió sus golpes. Fueron esos momentos de tristeza en los que yo lo escuché y vi que dejaba de amar el mundo y la vida. En muchas ocasiones consideré que crecería a base de satisfacer necesidades básicas masculinas como pasar horas jugando videojuegos (solo o con amigos), comiendo, durmiendo, yendo al baño, viendo películas y en algún momento de su vida, ser adicto al sexo. Cabe destacar que todas esas etapas las ha vivido pero vuelven a ser un hueco sin sentido en esta historia.

En un momento extraordinario de su vida, vuelve su idea de amar al universo en su totalidad y ser nuevamente un gran pendejo. Pero esto fue detonado por una chica, una fémina que él (en medio de su infantilidad) pensó nunca amar más que como una amiga -sí, lo sé, la llamada “friendzone”- que destruyó todas las barreras que yo fomenté en él de desconfianza y frialdad. Cambió por completo porque eso es lo que hace un hombre enamorado, tristemente él amó más de lo que su corazón le permitía y lo tuvo que cortar para dejar salir algo de espacio y permitirle a ella ocuparlo. Al sol de hoy no sé si ese fue un grave error, ustedes dirán al final.

Al fin y al cabo, pasaron los días, los meses y los años. Lo vi crecer, aprender, madurar y dar lo mejor de sí. Sinceramente su alegría y su empeño me agradaban, era su mejor momento hasta ahora. Amar de nuevo y abrir sus ojos al mundo con mayor pluralidad fueron lo mejor que pudo experimentar y forjaron su pensamiento actual. Aunque… esa misma vida lo cegó y lo hizo caer con tal fuerza que actualmente lo ayudo a levantarse y lo apoyo cuando no puede mantenerse en pie. Está muy mal.

Resulta que el egoísmo de ella pudo más que el amor de él y todo se terminó estrepitosamente. Si pudiésemos evaluar la fuerza con la que eso lo afectó, a la escala de Ritcher, el resultado sería un 9.8 con un tiempo de 8 minutos. Los más largos y destructivos de su vida… pobre pendejo, creyó que el amor era más fuerte que cualquier otra cosa y no fue así… en ese momento.

Por si no se han dado cuenta, yo soy su alter-ego y creí tener la razón pero en esta ocasión no fue así. En este tiempo que lo he acompañado en su renacer, descubrí algo. Él aprendió lo que es el amor, o por lo menos es lo que me ha hecho creer, y aunque lo sigo fastidiando y contradiciendo, sus palabras ahora tienen otro matiz. Maduró y ahora vuelve a amar todo pero con menos ignorancia e inocencia. Ambos lo llamamos “verdadero amor” porque ahora entendió que para dar amor, debía recibirlo y más de esas variadas piezas que forman su golpeado corazón y es lo que llamamos autoestima.

Él es un buen amigo y espero esté tomando la decisión correcta para que deje de afectarnos a ambos… sé que él podrá.

Se acabó… no era amor del bueno…

Voy a suponer que la vida, al igual que en los libros y algunas veces en las películas, tiene capítulos que deben terminar en algún momento… si es así, ya yo acabo de concluir uno.

Diré que me gustó hasta el final, sí, y no espero hacer gran alboroto ni tampoco consideren esto como una noticia, no. Esto no es más que un desahogo amargo, seco y agrio. No debería hacerlo si no quiero pero admito que escribir sobre mis pensamientos, sentimientos y sucesos me han ayudado a ver el mundo desde otra perspectiva. Quizás para unos este es un pensamiento retorcido y loco; para otros es algo natural y hasta tentador. En fin, no me interesa catalogarme en ninguno de esos dos bandos. Simplemente dejaré que mis palabras funcionen como paño de lágrimas o válvula de escape.

A ver… ¿cómo empezar?… creo que ya sé. no daré lujo de detalles, seré algo breve en ciertas descripciones y conciso en otras. No es una despedida, lo sabe, pero aún así no supo controlarse. Creo que si yo fuese más inteligente, pasara menos tiempo trabajando como esclavo y si no estuviese buscado fortaleza y conocimiento -dos de las características que más critico y disminuyo de mí-, no me hubiese pasado nada. Hoy habría sido un día normal.

Pero de haber sido al revés, si hubiese sido más iluso e ignorante tampoco habría pasado nada. Estar en el medio es una maldición (aunque ya ese pensamiento pasó por mi cabeza hace mucho tiempo), nunca eres lo suficientemente brillante para deslumbrar o ignorante para creer en cualquier ilusión.

En fin, el punto fue que volví a caer en una trampa. Ahora si fui engañado por mis sentimientos, traicionado por mi ciego amor… soy incapaz de hacer muchas cosas tras conocer la verdad. Simplemente me guardé los gritos, el llanto y los gestos para mi, para mis letras, estas que se explayan justo ahora. En este momento que estoy más cansado y debilitado, te burlaste de mi, en la cara y simplemente me callé… realmente me gané el título de idiota.

Aún así, dejé que se largara con su soledad y sus pensamientos. Ojala le vaya bien y que tenga éxito. Lamentablemente no puedo desearte el mal… simplemente no es parte de mi, lo sabe muy bien, por eso no me dice nada, se esconde y se altera pero sabe que ya no me puede hacer daño -no porque esté muerto- simplemente me perdió y ya no pienso regresar.

Pensé en decirle mil y un blasfemias, insultos, groserías y demás (aunque todos estos sean sinónimos) pero quedaron solo en eso, en pensamiento. Esta será la última vez, ya aprendí una lección importante y ahora solo me queda crecer. No le daré las gracias por eso, no se lo merece.

Pero bueno, para terminar, nuevamente me despediré y cumpliré con una palabra que le dije y le escribí “nos volveremos a ver”. No sé cuándo ni dónde, simplemente pasará y ya. Con lo más profundo de mi ser si puedo decir que perdió toda confianza y casi mi respeto, lo único que quedó de este último fue la caballerosidad que si deseo mantener como hasta ahora.

Ahí tienen todos lo que deseen hacer algún comentario o sacar alguna teoría extraña. No me interesa lo que hagan. Esto es todo lo que diré de lo que fue (por que por lo menos para mi sí era verdadero) mi vida amorosa.

Cuando te percatas de que tu única similitud con los súper-héroes es que debes sufrir como ellos

        Quizás el título de este texto no sea muy alentador, no creo que su contenido tampoco lo sea, pero quien sabe si logre identificar algunos sentimientos o sensaciones de quienes se dediquen a leerlo.

         De un tiempo para acá, me he aferrado (y cada vez más) a la idea de que no poseo valentía ni valor alguno, equivalente al de los súper-héroes y/o personajes ficticios de los que tanto disfruto leer, tal y como si fuese un niño de ocho años que observa el mundo con completa inocencia. ¿Esto a qué se debe? En breve lo explicaré.

        En varios de los más recientes sucesos de mi vida no he podido tomar una iniciativa que demuestre coraje, rectitud o determinación. La situación de mi país, Venezuela, lamentablemente genera, a un nivel desmesurado, situaciones que si bien no escapan de lo fantasiosas o de lo irreales tal y como si fuese una historieta, carecen  de uno de sus más importante elementos. Un héroe.

        El problema en mi radica en el hecho de que siento no poder actuar como esos seres heroicos, grandiosos, que casi rayan en la omnipotencia debido a una de las características más humanas que existen. El miedo. Sí, esa emoción que nos asemeja a esos hombres y mujeres de papel y tinta.

        Temer es quizás el elemento que iguala nuestra condición humana con la de los buenos y los malos en los comics. Todos ellos temen y sufren, así como nosotros. El problema de esa realidad con esta, es que aquí no todos usan su dolor como un impulso para hacer lo correcto. Yo lo intento pero desconozco si lo he logrado. No sé si algún día lo lograré pero también dudo al pensar si esta fue la decisión correcta.

       Mi objetivo no es ponerme como un “emo, corta-venas” por este medio. No es lo que hago, no me gusta hacerlo. Simplemente uso la escritura, la fuerza de las palabras, para liberar algunas de mis percepciones de esta realidad en la que vivo, en la que sobrevivo y en la que busco dejar una marca (así ya sea diminuta) que se mantenga con el pasar de los años.

Enero

Sí, después de poco más de un año he decidido volver a escribir en este espacio internauta que cree hace ya un tiempo. Si se preguntan el por qué, pues fue por recomendación de mis familiares.

El título de este escrito va a tratar exactamente de mi percepción de lo que ha sido este primer mes del año 2016. El inicio de todo, el empezar de nuevo después de haber culminado un año de momentos fantásticos y de otros no tan mágicos; pero en este comienzo de un año bisiesto (en otras palabras de 366 días), Enero ya ha hecho de las suyas para hacerse recordar por el resto de mi vida.

Por costumbre, Enero me gusta por ser el mes donde cumplo años y por ser el nuevo inicio, es la oportunidad que uno tiene para hacer de ave fenix y renacer de entre sus cenizas  -metafóricamente hablando-; y no comenzó muy distinto a lo habitual. Si bien es cierto que en diciembre el año anterior no tenía teléfono celular propio, me las ingenié para mantener el contacto y por mucha buena suerte mi mamá logró arreglar el suyo por lo que me prestó su anterior blackberry con el que me defendí bastante bien hasta terminar el 2015.

A ver, en tan solo este mes he podido ver y sentir mi debilidad a un punto jamás antes visto. Vi mis miedos rodeándome y hacerme sentir mucho más vulnerable de lo que una vez pude pensar. Para las personas que me conocen bastante bien, saben que se me complica mucho llorar, solo en situaciones muy sentimentales para mí es donde suelto una que otra lágrima pero aún así tiendo a reprimirme mucho; esta es una característica que tengo desde hace muchos años. Todo este acto de sinceridad y sentimentalismo se debe a lo que me ocurrió a principios del año cuando me golpearon brutalmente para despojarme del blackberry de mi mamá mientras trataba de ir a celebrar con mis amigos los 22 años que cumplí a a pocos días de ese sábado.

No creo que a la gente le sea fácil olvidar un evento de tal violencia y no soy la excepción. Esto me marcó y sentí mucho temor no solo por mi sino por quienes me rodean, lo cual generó lo que que creo es mi primer episodio psicótico; según mis padres dicen que fue un ataque post-traumático que tuve varios días después de ese suceso pero es algo escalofriante y desesperanzador la cantidad de imágenes que pasan por tu cabeza mientras el cuerpo se te congela de miedo y horror. De este momento surge la recomendación de mi papá por que escriba lo que siento y así desahogarme, notoriamente le hice caso pero no de inmediato. Decidí dejar que Enero terminara a como de lugar para ver si había algo más que dolor y tristeza en mi ser.

Los días siguientes escuché muchas tragedias de mis amistades y familiares sobre la delincuencia en Venezuela pero preferí poner en práctica una recomendación que me dio uno de mis tíos “trata de no pensar en negativo, concéntrate en buscar buenas ideas, recuerdos y pensamientos. No es fácil hacerlo sino con el paso de los años y la experiencia pero eso te ayudará a recuperar el equilibrio de tu vida”, no solo parafraseé un poco lo que me dijo en realidad sino que me sentí como Hary Potter en el prisionero de Azkhabam al aprender el encantamiento “Patronus”, aunque no lo he logrado todavía, ya voy encaminado.

A raíz de esto, lógicamente me enfoqué en ver lo mejor del mundo y de verdad que me comenzó a funcionar. Recibí mucha más sinceridad de mis amigos de lo que pensé antes, aprecié hasta esos momentos en solitario donde pude leer comics, libros y ver películas. Agradecí la compañía de mi familia ante todas las cosas y eso me alejó del miedo. He tenido que tomar unas medidas en mi forma de ser que me recuerdan lo vulnerable que soy en el mundo pero no por eso me dejo llevar, no más.

Por buena suerte comenzó una época fílmica que disfruto mucho con mi papá y mi novia por ser las nominaciones al Oscar lo cual me lleva a ver muchas películas y a recordarme por qué decidí estudiar Comunicación Social y a qué deseo llegar en el futuro. Después de mediados de mes terminé de ver a muchos amigos con el reinicio de las clases en la UCV y nuestro empeño por seguir adelante para ser personas profesionales y de gran valor para el país ya sea dentro o fuera del mismo.

Increíblemente, al finalizar el mes, me he llenado de vida nuevamente y he comprendido un poco más lo que es el volver a levantarse cuando caemos. Aunque lamentablemente también perdí un familiar muy querido en este inicio de año, he tratado de mantener la idea de que ella es quien me está dando fuerzas y apoyo, junto con mi abuelo, para lo que queda de año. Capaz eso mismo me llevó a cerrar el mes con mi primera medalla de oro en un deporte que desde pequeño me había llamado la atención. El esgrima ha sido una disciplina que realmente me ha ayudado a continuar y me ha enseñado mucho.

Para terminar, agradezco a sobre manera a todos mis amigos que se han sincerado conmigo y me han demostrado que se puede sonreír en los peores momentos (una característica muy venezolana que capaz nos ha traído a este hueco en el que nos encontramos actualmente), a mi novia, por no alejarse nunca de mi y recordarme las fuerza de nuestra relación tras 7 años y 3 meses. A mi papá, por traerme los recuerdos más bellos de mi niñez y mostrarme que significa ser un héroe. A mi mamá, por ser no solo una madre, sino una amiga, una maestra, una doctora, una psicóloga y todo lo que yo siempre he necesitado de ella y ser cada vez más grande no solo para mi sino para el mundo con el corazón más puro que jamás he conocido.

Enero, fuiste un mes terrible y pesado pero a la vez, hermoso, humilde y victorioso. Gracias por recordarme lo que es la vida con sus altos y sus bajos.